El mundo de la sexualidad siempre será un misterio, porque cada persona es un mundo totalmente distinto con gustos y preferencias diferentes; sin embargo, existe una nueva práctica sexual llamada “Cuckolding” que se está convirtiendo en la nueva fantasía de los hombres, pero que no deja de ser totalmente extraña porque tiene que ver con la infidelidad de las mujeres.

Se trata de un fetichismo que está cobrando cada vez más fuerza y que se relaciona directamente con la palabra “cornudo”. Básicamente consiste en la excitación de un hombre al ver a su pareja teniendo relaciones sexuales con otro hombre, pero, ojo, no es un trío sexual. Es netamente un espectador del acto o a veces imagina a su pareja mientras esta le cuenta con detalles lo que hizo. Presuntamente, después del relato la llama de la pasión en la pareja se reaviva con gran intensidad.
Incluso, existen foros y comunidades dedicadas a esta modalidad de intercambio de pareja. las búsquedas sobre el tema en Google se duplicaron en los últimos 12 años. Incluso Reddit, el sitio web de marcadores sociales y de noticias, le brindó un espacio al cuckolding.

En la actualidad, el fetiche despierta un gran interés en los profesionales de la psicología. Se preguntan qué lleva a los hombres a disfrutar de ver a sus parejas en una relación sexual con otro o que les cuenten tal experiencia. Algunas teorías -las más radicales- explican sobre la presunta bisexualidad reprimida; otros, que depende del orgullo de ser libres, esa sensación que sienten los hombres una vez que se concreta el acto.
“Cuando un hombre heterosexual convencional se atreve a visualizar a su mujer violando sus votos maritales y, posiblemente, animándola a ello, está jugando un rol vital en lo que podríamos llamar una ‘doble transgresión’ de las normas sociales“, sostuvo el psicólogo David Ley, autor de Esposas insaciables.

En ‘Psychology Today’, el doctor Leon Seltzer utiliza la obra de David J. Ley ‘Insatiable Wives: Woman who Stray and the Men who Love Them’ (Rowman & Littlefield Publishers) para intentar explicar la excitación producida por estos encuentros. Entre ellas, se encuentra la de experimentar de manera vicaria la relación sexual que él mismo está acostumbrado a protagonizar, esta vez como espectador, y no como ejecutor. Además, así, el hombre se libera de los límites impuestos por el superego durante el acto, que le controlan sin parar

El especialista detalló las dos transgresiones en las que incurriría el hombre: “Por un lado, está visualizándose a sí mismo como ‘cornudo’, pero está en pleno control de la infidelidad, por lo que sus ‘fantasías prohibidas’ pueden ser especialmente gratificantes”.


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